lunes, septiembre 22, 2014

Anschluss: (16: el NSDAP comienza a hacer de las suyas, y Von Schuschnigg camina hacia La Luz)

El 15 de febrero, a las siete de la tarde, en el café Luitpold de Munich, comenzó la celebración de la victoria por parte de los nacionalsocialistas emigrados en Alemania. La verdad es que no todas las personas que se dejaron ver por allí estaban muy felices. Los viejos miembros del grupo de la Teinfaltstrasse, prácticamente todos ellos acogidos en Alemania, habían leído adecuadamente la noticia de que Seyss-Ynquart iba a entrar en el gobierno austríaco, y entendido que era muy probable que ni siquiera regresasen a Viena. Leopoldo, Tavs e Inder Mauer sabían que, a poco que Austria se pusiera de canto, Berlín cedería a la hora de permitir que no regresasen a Viena. De aquel primer grupo sólo quedaban en Austria Jury, protegido por Menghin y Globotschnigg. Hitler nunca les perdonó que permitiesen que la policía vienesa se hiciese tan fácilmente con una documentación muy comprometedora que podría haber dado al traste con la Anschluss si el gobierno austríaco la hubiese manejado de otra manera (lo cual equivale, más o menos, a decir si se no se hubiese dejado manipular por Guido Schmidt, valedor real de que dichos papeles nunca viesen la luz).

jueves, septiembre 18, 2014

Anschluss (15: la ¿respuesta? de Europa)

Una vez que los dos responsables de política exterior se encontraron dentro del gabinete de Hitler comenzaron, como decíamos, las negociaciones propiamente dichas. La principal dificultad de las negociaciones, en realidad, fue la total indiferencia que mostró Hitler hacia los detalles de la misma. Él ya había dicho lo que tenía que decir, y ya había anunciado lo que iba a hacer. En realidad, todo lo que se estaba hablando en ese momento se la pelaba.

lunes, septiembre 15, 2014

Cannae

A estas alturas de la película, ya es para mí evidente que a una parte nada irrelevante de los lectores de este blog les va la marcha de la guerra clásica. Es por esto que le voy a dedicar algunas líneas a Cannae, la gran victoria de Atila.

miércoles, septiembre 10, 2014

Anchsluss (14: Berchtesgaden)

El 12 de febrero de 1938 fue sábado. Los periódicos del domingo, en Viena, se publicaron a base de generalidades, sin ofrecer ningún detalle realmente preciso de la jornada histórica del día 12. Por su parte, los diarios franceses e ingleses iban incluso más allá, sugiriendo una imposición de las tesis austríacas. Todos los funcionarios exteriores austríacos habían recibido la instrucción de referirse al encuentro casi con displicencia, otorgándole el trato de encuentro de trámite dentro del lógico devenir de los acuerdos de julio. A la hora del crepúsculo dominical, en las oficinas del poder en Viena se estaba a la expectativa de conocer exactamente el minuto y resultado del encuentro, pero en una ausencia total de inquietud. Sin embargo, entre las personas más finamente agudas en su capacidad de análisis, la zozobra por la excesiva tardanza que se tomaban las noticias en llegar fue acreciéndose.

Al final de la tarde, poco a poco, fue sabiéndose la verdad.

lunes, septiembre 08, 2014

La guerra griega

El hombre guerrea en todos los rincones del mundo prácticamente desde el principio de los tiempos. Así pues, la guerra es un hecho total, global decimos hoy, que pertenece a todas las culturas y que, por lo tanto, a la vez ha moldeado y sido moldeada por ellas. Para nosotros, occidentales (pido perdón a mis lectores asiáticos), los principios de nuestra forma de hacer la guerra son también los principios de nuestra civilización: y es por eso que tal vez convenga escribiros unas notas sobre la guerra griega, que podemos considerar, un poco, nuestra primera forma de hacer la guerra.

viernes, septiembre 05, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (17)

Leónidas Breznev era un producto genuino de la forma de hacer política en la URSS, entre moderna, medieval y florentina; y por eso sabía bien algo que, en realidad, saben todos los políticos del mundo mundial, y es que el sillón del poder donde se sientan cuando llegan al mismo no tiene respaldo.

miércoles, septiembre 03, 2014

Interludio veneciano

Me asomo un breve momento en la ventana recordando que, en los comentarios a mi reciente post sobre la Historia de Venecia hubo un corresponsal que, en los comentarios, solicitó algo de bibliografía. También asumía (indicio de que me conoce) que soy renuente a hacer esas cosas porque tengo la costumbre de alimentarme con referencias no muy fáciles de encontrar. Esa asunción me libera a mí de tener que dar explicaciones.

Hecha esta apreciación, con gusto informo a ése y cualquier otro lector que, ni opinión, el mejor libro que se puede leer sobre la Historia de Venecia es la Historia de la República de Venecia de León Galibert. La edición española de 1857, que es la que referencia Google Books y que yo, lamentablemente, no poseo, es una delicia. La edición francesa de diez años antes la venden a través de Amazon por 380 euritos de nada. El libro se ha reeditado en español hace unos cinco años, pero aun así no es barato (unos 50 napos). Tengo la impresión de que, por ese precio, hay que ser un poco friqui veneciano para que compense, a pesar de su indudable calidad.

Más allá, también es recomendable el libro de Carlos Diehl Una república de patricios: Venecia. Fue editado en 1943 e ignoro si hoy es difícil o no encontrarlo.

Si lees italiano (no es mi caso), siempre tienes la oportunidad, para conocer los mejores tiempos de Venecia, de buscar en la red algún recurso digitalizado de la monumental Historia de Italia de Francesco Giuciardini. En español se hicieron ediciones, pero tengo por mí que son difíciles de encontrar. Es rarísimo encontrar incluso artículos breves sobre Venecia que no lo citen.

Algo dice sobre Venecia, muy poco, la excelentérrima obra de Auguste Bailly, Bizance. Yo tengo una edición de 1948, en francés (París, Librerie Arthème Fayard); por lo que veo en Uniliber, nunca se ha publicado una traducción al español de la obra. La verdad, recomendar aquí este libro no pega mucho; pero es tan bueno que quien me haga caso y lo lea no me lo va a reprochar.

Que se dé bien.